grupos parroquiales: ACCIÓN CATÓLICA

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Grupo Interparroquial de
ACCIÓN CATÓLICA GENERAL DE ADULTOS


   La ACCIÓN CATÓLICA es un movimiento de hombres y mujeres seglares, cristianos, que sienten en su interior una fuerte inquietud evangelizadora, que colaboran con la Iglesia en el anuncio del Evangelio.

   En la Parroquia, actuamos como Grupo organizado, en comunidad cristiana en el servicio a los demás, con un estilo de vida evangélico.

   Puede decirse que desde siempre existió la Acción Católica, pues desde los primeros siglos del cristianismo hubo seglares colaborando con la Jerarquía, pero la Acción Católica moderna la fundó a principios del siglo pasado el Papa San Pío X con su Encíclica "Il fermo propósito", siendo después el Papa Pío XI quien la desarrolló y conceptuó más o menos como la conocemos ahora.

El control del Grupo lo lleva la Junta Directiva, que programa los actos propios, así como la colaboración que nos pueda solicitar la Parroquia o cualquier otra Institución.

En el orden espiritual nos atiende un Consiliario que dirige nuestras reuniones de Piedad y Formación; el lema sobre el que se sustenta la Acción Católica es: Piedad, Estudio y Acción.

Cada militante está incorporado a alguno de los Grupos que desempeñan otra actividad: Liturgia, Cáritas, Visitadores de enfermos, Manos Unidas, etc.


EN NUESTRA PARROQUIA, nos reunimos 3 jueves al mes, que se anuncian mediante circular, en el Salón Parroquial, a las 5:30 de la tarde.

Para cualquier información: Tlf. 976.273.230

 

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Los curas de Acción Católica 
EL Plan Diocesano de Pastoral

(Julio de 2008)

Tengo en mis manos el Manifiesto de los Consiliarios de Acción Católica –AC- a la luz del Plan Diocesano de Pastoral, como fruto de un encuentro tenido para orar en común, revisar la tarea de acompañamiento de militantes y grupos seglares, y pensar los servicios que se van prestando a la Diócesis.
He aquí resumidas las conclusiones de cara al próximo curso que nos afectan tanto a nivel personal, a nivel parroquial y a nivel de Movimientos de AC unidos y/o federados:

A nivel personal

  1. Seguir cuidando el acompañamiento personal.
  2. Prestar ayuda

         a los militantes

·        y atención a la vida,

·        a lo que acontece a nuestro alrededor (familia, barrio y ciudad, ambiente laboral, vida social, cultural y política);

·        ver cómo se revela Dios en estos acontecimientos.

  1. Participar e invitar a participar a nuestros feligreses en la vida del barrio.
  2. Revisar el contenido de nuestras homilías:

·        su entronque bíblico

·        y la iluminación desde ahí, de las distintas situaciones de la vida.

 

A nivel parroquial

  1. Hacer presentes en asambleas, eucaristías y reuniones la labor de los seglares comprometidos en las acciones y problemáticas de nuestro barrio.
  2. Que en los tablones de anuncios de los locales parroquiales aparezca la vida de nuestro entorno.

 

A nivel de Movimientos de Acción Católica, Unidos y/o federados, como acción cercana a nuestra realidad:

- Dar pasos para una comunión y colaboración real y efectiva entre la Acción Católica y otros movimientos de apostolado seglar.  (Cf. Hoja diocesana “Iglesia en Zaragoza” del 13-07-2008, Pág. 8).

Comentario:
Soy un militante cristiano que ha leído este manifiesto y lo apruebo. Y he tenido miedo, miedo a que todo se quede en un bonito deseo, una bella página, una aspiración de los curas, y que sean muy pocos los “que corran los toros para lidiar” los problemas de la vida, del barrio, de la familia, de la parroquia.
Miedo a tanta apatía, desinterés,  pereza… y, miedo al miedo y la cobardía. Esos nefastos vicios egoístas que nos dan una extraña fisonomía a los que todavía nos llamamos cristianos y católicos.
·
        Por miedo al compromiso se pasa insensiblemente ante las más horrendas miserias.

·        Por miedo a las represalias parecen lícitas todas las cobardías.

·        Por miedo al qué dirán creemos necesario transigir con todas las injusticias.

·        Tenemos Miedo al presente y al porvenir.

De ninguna manera puede extraerse del evangelio una justificación al miedo en los que hemos hecho profesión de cristianos, sino es el miedo a uno mismo, a nuestras cobardías y sofismas tan perturbadores. Si por los frutos se conoce el árbol, parece que el injerto de la gracia en el hombre ha de manifestarse fundamentalmente, entre otras cosas, por la ausencia de aquellos miedos.  ¡No tengáis miedo! Repite Jesús en varias ocasiones a los suyos.
¿No hemos “naturalizado” demasiado nuestra religión? ¿No hemos antepuesto la “añadidura” al Reino de Dios y su justicia? ¿No estamos demasiado con nosotros mismos, con el dinero, con el número, con la influencia?.
Para tomar aliento ante los retos de este fraterno Manifiesto rezamos con nuestros mejores militantes 

Padre Santo, por tu Hijo Jesucristo,
reviste a tu siervo de tu fortaleza
para que mi pecho
no tenga más que un sí ante tu llamada
y responda siempre SÍ.
Concédeme que el pequeño detalle de cada día
de cada hora, de cada minuto,
no esté nunca ofuscado
por la pereza, con nombre de descanso.
Por la avaricia, con nombre de previsión.
Por la cobardía, con nombre de prudencia.
Por la soberbia, con nombre de dignidad.
Por la envidia con nombre de emulación.
 
¿A dónde ir?
Me postraré ente tu tabernáculo
y allí seguiré clamando,
para que tu fortaleza me proteja.
Y cuando llegue tu llamada responda siempre, siempre, siempre ¡¡SÍ!!

 Jesús Arcusa L.
Militante Obrero Cristiano

 

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