ORACIONES FRANCISCANAS

PRESENTACIÓN
NUESTRA SEDE
HORARIOS
SACRAMENTOS
GRUPOS PARROQUIALES
ESCRITOS FRANCISCANOS
NOMBRES PROPIOS
CRÓNICAS
ENLACES
SALUDO A LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA

¡Salve, Señora, Santa Reina,
Santa Madre de Dios,
María,
virgen convertida en templo,
y elegida
por el santísimo Padre del cielo, consagrada por El
con su santísimo Hijo amado
y el Espíritu Santo Paráclito;
que tuvo y tiene toda la plenitud
de la gracia y todo bien!
¡Salve, palacio de Dios!
¡Salve, tabernáculo de Dios!
¡Salve, casa de Dios!
¡Salve, vestidura de Dios!
¡Salve, esclava de Dios!
¡Salve, Madre de Dios!
¡Salve también todas vosotras,
santas virtudes, que, por la gracia
e iluminación del Espíritu Santo
sois infundidas en los corazones
de los fieles para hacerlos,
de infieles, fieles a Dios!
Amén.


ORACIÓN ANTE EL CRUCIFIJO DE SAN DAMIÁN

¡Oh alto y glorioso Dios!,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.


PARÁFRASIS DEL PADRENUESTRO

¡Santísimo PADRE NUESTRO:
creador, redentor, consolador y salvador nuestro!
QUE ESTÁS EN LOS CIELOS:
en los ángeles y en los santos;
iluminándolos para conocer,
porque tú, Señor, eres la luz;
inflamándolos para amar,
porque tú, Señor, eres el amor;
habitando en ellos y colmándolos para gozar,
porque tú, Señor, eres el bien sumo, eterno,
de quien todo bien procede,
sin quien no hay bien alguno.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE:
clarificada sea en nosotros tu noticia,
para que conozcamos
cuál es la anchura de tus beneficios,
la largura de tus promesas,
la altura de la majestad
y la hondura de los juicios.
VENGA A NOSOTROS TU REINO:
para que reines tú en nosotros por la gracia
y nos hagas llegar a tu reino,
donde se halla la visión manifiesta de ti,
el perfecto amor a ti, tu dichosa compañía,
la fruición de ti por siempre.
HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO,
TAMBIÉN EN LA TIERRA:
para que te amemos con todo el corazón,
pensando siempre en ti;
con toda el alma, deseándote siempre a ti;
con toda la mente,
dirigiendo todas nuestras intenciones a ti,
buscando en todo tu honor;
y con todas nuestras fuerzas,
empleando todas nuestras energías
y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio,
no de otra cosa, sino del amor a ti;
y para que amemos a nuestros prójimos
como a nosotros mismos,
atrayendo a todos, según podamos, a tu amor,
alegrándonos de los bienes ajenos
como de los nuestros
y compadeciéndolos en los males
y no ofendiendo a nadie.
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA:
tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
DÁNOSLE HOY:
para que recordemos, comprendamos y veneremos
el amor que nos tuvo
y cuanto por nosotros dijo, hizo y padeció.
Y PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS:
por tu inefable misericordia,
por la virtud de la pasión de tu amado Hijo
y por los méritos e intercesión
de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos.
Así COMO NOSOTROS PERDONAMOS
A NUESTROS DEUDORES:
y lo que no perdonamos plenamente,
haz tú, Señor, que plenamente lo perdonemos,
para que por ti amemos de verdad a los enemigos
y en favor de ellos intercedamos devotamente ante ti,
no devolviendo a nadie mal por mal,
y para que procuremos ser en ti útiles en todo.
Y NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN:
oculta o manifiesta, imprevista o insistente.
MAS LÍBRANOS DEL MAL:
pasado, presente y futuro. Gloria al Padre...


SALUDOS A LAS VIRTUDES

¡Salve, reina sabiduría, el Señor te salve con tu hermana la santa pura Sencillez!
-¡Señora santa pobreza, el Señor te salve con tu hermana la santa humildad!
¡Señora santa caridad, el Señor te salve con tu hermana la santa obediencia!
-¡Santísimas virtudes, a todas os salve el Señor, de quien venís y procedéis!
-Nadie hay absolutamente en el mundo entero que pueda poseer a una de vosotras si antes no muere. Quien posee una y no ofende a las otras, las posee todas. Y quien ofende a una, ninguna posee y a todas ofende (cf. Sant 2,1). Y cada una confunde los vicios y pecados.
La santa sabiduría confunde a Satanás y todas sus astucias.
-La pura santa simplicidad confunde toda la sabiduría de este mundo (cf. lCor 2,6) y la sabiduría del cuerpo.
-La santa pobreza confunde la codicia, y la avaricia y las preocupaciones de este siglo.
-La santa humildad confunde la soberbia y a todos los mundanos, y todo lo mundano.
-La santa caridad confunde todas las tentaciones diabólicas y carnales y todos los temores carnales.

LECTURAS
COMUNICACIONES
FLORECILLAS